En Combarro (Pontevedra) se puede ver un pueblo marinero en el cual parece que no han pasado los años. Es uno de los núcleos pesqueros más hermosos de la costa gallega.
Lo más característico de esta parroquia de apenas medio millar de habitantes son sus más de 30 hórreos que se distribuyen en primera línea de mar. Desde cualquier rincón, destacan la siluetas triangulares de estos graneros de maíz. Las cruces de la parte superior reflejan un fervor religioso que viene de antiguo.
El agrupamiento de estos hórreos tiene una sencilla explicación: las casas se construyeron sobre las rocas graníticas para aprovechar al máximo las tierras fértiles. Como el espacio rocoso es escaso y las viviendas de reducido tamaño, se produce un gran apiñamiento de las casitas de piedra.
Es por todo esto que todo el pueblo de Combarro es considerado uno de los “cascos vellos” más interesantes de Galicia y que merece la pena visitar en las Rías Baixas.




