Proseguimos hacia Vimianzo donde no podemos dejar de visitar el castillo de la poderosa familia de los Moscoso que edificaron este fuerte en el siglo XIII. Hoy se trata de uno de los castillos mejor conservados de Galicia y alberga en su interior un museo que en los meses de verano se convierte en una muestra en vivo, donde artesanos de toda la Costa de la Muerte trabajan y venden su productos a los visitantes.
Estas mujeres, a las que frecuentemente se les puede ver trabajando delante de sus casas, han adquirido el arte del encaje de bolillos. Con destreza elaboran delicados pañuelos, manteles y todo tipo de piezas textiles que luego se venden a los visitantes. El restaurante O Meu Lar ofrece exquisitos platos caseros basados sobre todo en pescados y mariscos de la ría.
Nos dirigimos ahora al Cabo Vilano. Un enorme faro guía a los barcos que precisamente en este tramo sufrieron numerosos naufragios a lo largo de los últimos siglos. Desde aquí se nos abre una ruta por un sendero sin asfaltar, pero que podemos realizar perfectamente en coche, serpenteando la costa. Numerosas calas, paisaje virgen y vista panorámicas de ensueño nos acompañan hasta llegar al cementerio de los ingleses. Este humilde monumento fue construido en honor a los náufragos del barco inglés "The Serpent" que se hundió en este mismo lugar en 1890. Seguimos el camino hasta pasar por Santa Mariña y llegar a Arou donde desde el puente seguimos una carretera que nos lleva a Camelle.
En el puerto de Camelle el llamativo colorido de la ensenada, despierta nuestra curiosidad. Si nos acercamos, veremos que se trata de una especie de museo surrealista al aire libre. Podemos adentrarnos entre las extrañas esculturas y muy posiblemente, el "Man", personaje ya famoso por su vestimenta, aspecto y filosofía de la vida nos sorprenderá con una serie de exigencias a las que muy gustosamente la gente accede.
La villa fue destruida por las tropas de Napoleón en el siglo XIX. Hoy es visitada por miles de peregrinos del camino de Santiago, que finalizan su peregrinación en el Santuario de la Virxe da Barca. Dice la leyenda que el Santiago Apóstol, desanimado por tener dificultades para convertir al cristianismo a los habitantes de la zona, fue visitado por la Virgen que vino en una embarcación y parte de la misma quedó petrificada frente a la iglesia.
En cuanto a atractivos culinarios, destacan los restaurantes de cocina casera Marujita y O Cordobés, donde por precios razonables podemos comer cantidad y calidad.
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